16 nov 2007

Perlas para actores y actrices

Unas cuantas perlas selectas para actores y actrices...
Del libro de Mastroianni "Si...ya me acuerdo"
Gassman y Mastroianni en una entrevista hecha para un periódico italiano en 1996:
"Gassman: (...)el papel forma parte del oficio:uno entra en él y luego sale con naturalidad.
Mastroianni: Muy bien, Vittorio, es exactamente eso. A mí me fastidia ese cuento de los actores que estudian el papel meses y meses para meterse en el personaje, impregnarse de él. A lo mejor se retiran un tiempo infinito a un convento, engordan o adelgazan para estar más en situación y, acabado el trabajo, necesitan otros meses de descompresión para olvidarlo, para volver a ser ellos mismos. (...) esa historia de vivir el personaje a fondo se ha convertido en un chanchullo y con ella ganan un montón de dinero.
Gassman: (...) el actor es como una caja vacía, y cuanto más vacía esté, mejor que mejor; interpreta un personaje y la caja se llena, después termina el trabajo y la caja se vacía.
Mastroianni: (...)Lo nuestro, lo de los actores, es sobre todo un juego. Ya ve cómo se dice en otras lenguas : en francés se dice jouer ; en inglés, play, juego, jugar. Eso es el teatro, sea comedia o tragedia, o bien el cine: siempre juego."
Peter Brook, en "El espacio vacío":
"La palabra "teatro" tiene muchos significados imprecisos. En la mayor parte del mundo el teatro carece de un lugar exacto en la sociedad, de un propósito, y sólo existe en fragmentos: un teatro persigue el dinero, otro busca la gloria, éste va en busca de la emoción, aquél de la política, otro busca la diversión . El actor queda atado de pies y manos, confundido y devorado por condiciones que escapan a su control. A veces los actores pueden parecer frívolos o celosos, pero nunca he conocido a un actor que no quisiera trabajar. En este deseo radica su fuerza, y es lo que hace que los profesionales se entiendan entre sí en todas partes."
Meyerhold, en "Teoría Teatral" (Capítulo "Al actor"):
"El teatro posee una particularidad sorprendente: un actor de talento llega siempre a un espectador inteligente.
Para verter en la escena verdaderas lágrimas, es necesario experimentar la emoción de la creación, el impulso interior, es decir, estar en el mismo estado que en el momento de estallar una risa sincera. La naturaleza psicofísica de las lágrimas y de la risa escénica es idéntica. Las dos brotan de la alegría y del impulso del artista. Los demás medios de provocar lágrimas revelan la neurastenia y la patología y están contra-indicadas en el arte.
(...)En cada representación, representad el mismo personaje, de diferente manera. El problema fundamental del teatro contemporáneo es preservar el don de la improvisación que posee el actor, sin transgredir la forma precisa y complicada que el director ha conferido al espectáculo. Si la improvisación está ausente en sus actuaciones, es que el actor está estancado en su desarrollo.
(...) Las dos condiciones principales del trabajo del actor son: la improvisación y el poder de restringirse. Cuanto más compleja es la combinación de estos dones mayor es el arte del actor.
(...)Un actor alcanza su punto culminante de los cuarenta a los cuarenta y cinco años. A esta edad, la riqueza de impresiones acumulada refuerza su experiencia profesional.
(...)El buen actor se distingue del malo, en que éste no interpretará el jueves del mismo modo que lo hizo el martes. La alegría del actor no está en repetir lo que ya ha logrado, sino en variar e improvisar en el marco del conjunto. Restringiéndose en función del tiempo y del espacio que le ha asignado la composición del espectáculo o el conjunto de sus compañeros, el actor se sacrifica por la unidad. Adimitiendo la improvisación, el director actúa de la misma manera en su marco. Estos sacrificios son fecundos, cuando son recíprocos.
(...)El arte del actor-y el arte en general-es un acto consciente, claro y alegre, un acto de la voluntad sana y precisa.
(...)Lo más valioso en el actor, es su individualidad. (...) Toda educación tiende a borrar lo individual, pero el actor debe defenderse contra esta nivelación. Tengo la costumbre, cuando conozco a alguien, siempre empezar por imaginarme cómo era de niño.
(...) El actor no puede improvisar más que cuando está lleno de alegría interior. Fuera de una atmósfera de alegría creativa, de gozo artístico, le es imposible darse en toda plenitud."
Otro día más...perlas.

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